jueves, 29 de julio de 2010

Museo Frederic Marès

Frederic Marès era un escultor catalán nacido en 1893 y fallecido en 1991. Pero también era un importante coleccionista de obras de todo tipo que hoy se recogen en el museo que lleva su nombre, en pleno Barrio gótico de Barcelona. El museo existge gracias a la donación de esas piezas que hizo Marès en 1946 y que pueden ser contempladas por el público desde 1948.

El Museu Frederic Marès está situado en un enclave privilegiado, en una parte del antiguo Palacio real de los condes de Barcelona, del que se conserva también un patio encantador.

A lo largo de sus casi 100 años de vida Marès consiguió reunir una colección impresionante de escultura hispánica desde la antigüedad hasta el siglo XIX. Cuando uno visita el museo se da cuenta que en la colección abunda la escultura religiosa en tallas policromadas.

Sin embargo hay mucho más. En lo que se denomina Gabinete del coleccionista podemos ver objetos que nos hacen tomar conciencia de cómo se vivía en el pasado y de las costumbres. Podemos encontrar amplias colecciones de relojes, pipas, abanicos, joyas, juguetes, etc. Para hacernos una idea de lo grandiosa que era la colección de Marès solamente decir que además del museo de Barcelona, ya de por sí grande, se han donado piezas a otros museos como el Museo de l'Empordà de Figueres, el Museo de Historia de Sabadell o el Museo de la Real academia de Bellas artes de San Fernando de Madrid. Igualmente se han abierto otros espacios como son el Museo de Arenys de Mar o el Museo Frederic Marès de Montblanc.

Recomiendo este museo a todos los amantes del arte o de las curiosidades porque seguro que disfrutarán.

miércoles, 28 de julio de 2010

El Saló del Tinell, un edificio gótico civil en pleno centro de Barcelona

Es habitual que recorriendo las calles de las ciudades europeas encontremos diversas muestras de arquitectura gótica. Pero en casi todas las ocasiones se trata de edificios religiosos que han perdurado y se han conservado con el paso de los siglos. Sin embargo hoy voy hablar de unas de las escasas muestras de gótico civil que conserva la ciudad de Barcelona. El Saló del Tinell.

El edificio está situado en el Barrio gótico, en un lugar privilegiado conocido como la Plaza del rey que hace siglos se usó como mercado o como lugar de ejecuciones.


Se trata de un salón gótico inaugurado en 1370, habiéndose tardado 11 años en construírlo. Tenía funciones de salón principal o salón del trono. Fue encargado por el rey Pere III el Cerimoniós al arquitecto real Guillem Carbonell y ha sido testigo de importantes encuentros a lo largo de la historia.

Era, pues, la sala de ceremonias o como he destacado ya el salón del trono del antiguo Palacio Real Mayor, residencia de los condes de la ciudad y posteriormente de los reyes de la Corona de Aragón.

Tiene planta rectangular con un techo de vigas de madera sostenido por seis arcos de medio punto que se apoyan en enormes pilares con capiteles esculpidos.

Durante el siglo XVIII las monjas del Convento de Santa Clara lo usaron como iglesia y en el siglo XX fue restaurado.

Se dice que la primera entrevista de Cristóbal Colón con los Reyes Católicos (hay quien habla sólo de Fernando) después de la consquista de América fue en este lugar. Y relacionado con Fernando el Católico, una curiosidad. Se dice que en las escaleras que conducen a la puerta de entrada del salón hay unas manchitas azules. El 18 de octubre de 1492, cuando el rey estaba en la escalera del Palacio, fue atacado por un "remensa", un campesino insatisfecho, que le asestó una puñalada en el cuello que a punto estuvo de matarle. Pero yo he dicho que las manchas son azules. ¿Qué tendría eso que ver con la herida?. Pues sencillo. ¿Es que no se sabe que los reyes tienen sangre azul?. Es una broma que se suele contar pero el ataque ocurrió realmente.

El carrer del Bisbe

Junto con las Ramblas, el carrer del Bisbe es una de las calles más visitadas y fotografiadas de la ciudad de Barcelona.

Enclavado en pleno Barrio gótico, comunica la Plaza Nova, junto a la catedral, con la Plaça de Sant Jaume, centro de poder de la ciudad desde época romana, no en vano allí se situaba el Foro.

En todas las fotografías de la calle aparece un puente que hace las delicias de los turistas y he de admitir que también de los no turistas. Se trata del "Pont del bisbe" (Puente del obispo).


En contra de lo que pueda parecer visualmente, el puente no es gótico ni fue construído en la edad media, en la época en la que la calle era una de las arterias principales de la ciudad. Se trata de una construcción neogótica construída en los años 20.

En aquella época surgió una necesidad de ensalzar el barrio que realmente fue el germe de la ciudad. Para ello, según me explicaron unos guías hace años, se reordenaron las casas góticas para que quedaran más unidas y se construyó el famoso puente, haciendo de la zona una de las más bellas de la ciudad y mi estampa favorita.

Data de 1928 y el arquitecto fue Joan Rubió i Bellver, quien intentó dotar a la construcción de un aire gótico flamígero.

El puente une dos edificios principales. Por un lado, yendo de Plaça Nova a Plaça de Sant Jaume a la derecha, encontramos el Palau de la Generalitat, sede del gobierno de la Comunidad autónoma. En realidad la puerta que encontramos en esa calle era la que daba entrada al edificio por la que era la fachada principal en la Edad media.

La casa dels Canonges, a la izquierda, (Casa de los Canónigos) es la residencia oficial del presidente de la Generalitat aunque no reside ahí desde hace años. En tiempos servía de residencia para los canónigos regulares de la Seo a partir del siglo XIV cuando abandonaban la clausura.

martes, 27 de julio de 2010

Roda de Barà, el pueblo del arco

Situado en la comarca del Tarragonès, a escasos kilómetros de Tarragona, una de las ciudades de la Hispania romana más importantes de mi país, encontramos el municipio de Roda de Barà. Antiguamente estaba formado por dos núcleos de población, Roda y Bera, y algunos estudiosos consideran que su nombre derivaría de una fortificación del señor de Bera, dando ese significado a una palabra que en catalán significa "rueda" y que algunos han creído derivada de al-ràuda, "jardín o huerto" para los árabes. En cuanto a Bera parecería bastante evidente que se referiría a una persona, puesto que hay evidencias documentadas de personas con ese nombre desde el siglo IX (por ejemplo el conde godo Berà de Barcelona).

Hoy en día se afirma que el nombre alude al conde Berà de Barcelona, que fortificó la zona en el siglo IX. Gobernó la ciudad desde el 801 al 820. Fue, asimismo, conde de Girona y Besalú y, conde de Rasés y Conflent. Por lo tanto se trataba de un personaje principal de la época.

Era hijo de Guillermo, conde de Tolosa y primo de Carlomagno, y de la dama goda Khunegunda, su primera esposa. Su padre y los francos asediaron la ciudad de Barcelona, en manos de los árabes, y consiguieron dominar la plaza en el año 801. Berà fue nombrado conde. Después llevó a cabo diversas expediciones para controlar los límites del Ebro, para establecer una frontera natural a sus dominios. Sería en aquella época cuando alcanzó la zona de la actual Roda de Barà.

El municipio tiene 3 kilómetros de costa, de los cuáles 2 son playas. Pero si hay algo que da fama a la localidad es el Arco de Barà, romano y situado sobre la vía Augusta que atravesaría el municipio en época romana. Se trata de un arco honorífico de una única obertura construído en piedra calcárea procedente de alguna cantera cercana (hay varias en la zona). Data del reinado de Augusto, aproximadamente del año 13 a. C.

Tiene una inscripción que dice «Ex testamento L(ucio) Licini(o) L(ucio) f(ilii) Serg(ia tribu) Surae consa[...]».

Se levantó para marcar los límites territoriales y acabar con las disputas entre ilérgetes y cosetanos, dos pueblos íberos que habitaban la zona antes de la llegada de los romanos.
Se considera uno de los mejores ejemplos de arco en un único vano que se conservan en España.

Su fábrica es de "opus quadratum", o lo que es lo mismo sillares rectangulares de piedra caliza perfectamente escuadrados y colocados. En la parte inferior hay dos podium de planta rectangular que constan de tres hileras de sillares y una cornisa de sección restangular. La primera de las hileras es más grande en planta y tiene los sillares almohadillados. La piedra utilizada para esta parte es distinta a la del resto del monumento. Sobre estos podium se levantan dos grandes pilares con cuatro pilastras adosadas en cada uno. Estas, están situadas, dos en los vértices esteriores -dos alzados visibles- y las otras dos en los frentes -un alzado visible-, separados del lateral por el ancho de las dovelas del arco de medio punto que une los dos pilares. Este arco se comporta como bóveda al continuar todo el ancho de la construcción. Las pilastras están compuestas de una base ática, unos fustes acanalados con 6 estrías y unos capiteles corintios. Apoyado en ellas se encuentra un entablamento, del que nos queda el arquitrabe con moldura superior, y un friso igualmente moldurado que además tiene una inscripción. Sobre él se ha recontruido una cornisa con elementos originales recientemente recuperados. Del ático que culminaría el entablamento no tenemos referencia ni resto alguno.
Sus medidas principales son 12 m. de largo por 2, 40 m. de ancho. Cada pilar mide 3,70 m. en las fachadas principales por 2,40 m. en el ancho. La altura total es de 12,30 m. , que con el ático perdido llegaría cerca de los 14,70 m. El arco tiene una altura de 10,10 m. y un radio aproximado de 2,30 m.

Los sillares laterales del monumento no son los originales. Eso provoca que la inscripción no esté completa.

Como curiosidad comentar que hasta no hace demasiado tiempo se podía circular por debajo del arco, con el daño que eso puede provocar al monumento. Por fortuna al final se ha tomado conciencia de ello y ahora ya se pasa por los lados.

lunes, 26 de julio de 2010

La leyenda de la reina mora



















En la comarca del Priorat, rodeada de extensos campos de viñedos que tarde o temprano darán un vino para paladares exigentes, encaramado sobre un promontorio rocoso, encontramos el hermoso pueblo de Siurana de Prades, considerado por muchos como uno de los más bellos de Catalunya. Y desde luego, con ese enclave privilegiado, no me cabe duda de que lo es.

Sus altísimos acantilados sobre el río Siurana y su embalse lo convierten en un lugar muy visitado por los aficionados a la escalada, que lo consideran todo un reto para ellos.

Se puede destacar, como curiosidad, que Siurana, donde pueden hallarse algunos vestigios árabes, como los restos del castillo del walí Almira Alemoni, fue el último reino de Taifas en ser reconquistado en Catalunya en el año 1153 (esta comunidad autónoma no fue dominada por los árabes tanto tiempo como otras de la península, como por ejemplo Andalucía). Precisamente en esa época se ubica la famosa leyenda que se asocia siempre al pueblo. La leyenda de la reina mora.

Cuenta la leyenda que Siurana era el dominio de la reina Abd-el-azia, una mora bellísima. Un día los cristianos, con el señor de Tarragona, Amat de Claramunt, a la cabeza, incapaces de acceder a la población por ser inexpugnable, recurrieron a la ayuda de un judío traidor.
Los cristianos penetraron y mataron a casi toda la población, pero Abd-el-azia, segura de su fortificación, celebraba mientras tanto una fiesta en una de las salas del palacio con la nobleza del lugar.

De repente, una flecha entró por la ventana, y se clavó en la mesa. La reina, envuelta en el pánico general y viéndose derrotada, subió a su caballo blanco y se dirigió al precipicio cercano. Perseguida por los cristianos y para evitar que el caballo por instinto se detuviera ante el abismo le tapó los ojos, pero el animal, al darse cuenta del peligro, quiso parar y clavó sus patas en el suelo, de modo que quedó la huella de su herradura en la roca. Hoy pueden verse esas marcas en la zona llamada El salto de la reina mora.

Otra versión de la misma leyenda nos habla del mismo personaje, pero en esta ocasión sería la esposa del valí. Estaría la reina en sus aposentos, peinándose y perfumándose, cuando los cristianos, a quien un judío deseoso de salvarse a sí mismo habría proporcionado las llaves, entraron y la sorprendieron medio desnuda. Al verla así, tan hermosa, los atacantes decidieron darle una oportunidad. No moriría si se convertía al cristianismo.

Ella accedió, al tiempo que les rogó que le dejaran un momento para que pudiera vestirse convenientemente y así poder ser bautizada. Los cristianos la dejaron sola, creyendo su palabra, pero ella cogió sólo un velo con el que cubrirse y escapó hacia los establos. Montó su noble corcel y salió huyendo hacia el precipicio, dispuesta a morir antes que renunciar a su religión.

Como quiera que el caballo no quería saltar, la princesa mora se despojó de su velo y tapó con él los ojos del animal, que, sin ver nada, saltó al vacío.

Cuando los criatianos se dieron cuenta de la trampa corrieron hacia los acantilados y sólo pudieron ver el velo de la mora que se mecía con el viento mientras el vacío parecía haberles devorado, a ella y a su caballo.

Quizás sea fue la mejor solución puesto que de ese modo se libró de ver como los asaltantes quemaban toda la población, muriendo en ella hombres, mujeres y niños.

viernes, 23 de julio de 2010

Perdóname por ir así buscándote



Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente dentro de ti.
No te quiero mucho, amor,
no te quiero mucho.
Eres tan cierto y mío,
seguro de hoy, de aquí.
Ahora te quiero,
como el mar quiere a su agua.
¡Qué frenesíes quererte!.
Amor
tan sepultado en su ser,
tan entregado, tan quieto,
que nuestro querer en vida
se sintiese
seguro de no acabar
cuando terminan los besos.
Pero yo te he hecho daño,
te he querido.
Yo te he hecho daño. Tengo manos, míralas.
Cuando se quiere con los brazos,
sus músculos fatales,
con las manos, y sus dedos duros y sus uñas,
las estrellas más cándidas se asustan.
Tengo unos labios. Mira.
Perdóname en los labios,
si es que me has perdonado ya en las manos.
Y yo tengo un amor. Sí, míralo:
si traes los ojos con que yo te amo
acaso puedas verlo
cerrándote muy bien todos los huecos
del alma.
Tengo, tuve un amor. Y eso no es culpa
tuya, ni mía ni de nadie.
¿A quién podría echársele
la culpa de la sangre
por las venas oscuras o de esa
palabra que inventamos entre sueños?.
Y como no hay amor ni ave que puedan
estar de vuelo siempre,
y toda ala de querer o pájaro
necesita posarse, te hice sufrir.
Y por eso empezó el terrible daño
que hacen las manos y los labios
sobre todo las almas, cuando piden
amor y amor, a un día y a otro día:
necesitadas almas, como ojos
que al abrirse, mañana tras mañana
si no está allí la luz lloran de pena.
Perdóname en mi alma que te quiso,
tú que constantemente me perdonas.
Que el daño que hace el hombre
a los seres más tiernos
que nos arrancan siempre lágrimas
porque los vemos,
tan sólo con mirarlos a los ojos
a ellos y a su destino al mismo tiempo
está en enamorarse. Es el amor de nuevo.

jueves, 22 de julio de 2010

Mi miedo a volar

Puede parecer absurdo, teniendo en cuenta que hago aproximadamente tres viajes al año y casi todos ellos son en avión, pero me dan miedo los aviones.

Sé que a menudo escuchamos en TV o leemos en periódicos o revistas que se trata de un medio de transporte muy seguro y quizás sea así. Pero eso no quita para que durante todo el trayecto esté pensando en cuándo vamos a aterrizar.

Me pregunto qué motivos son los que me empujan a tener ese miedo. Supongo que el hecho de no sentirme segura. Sí, ya sé que dicen que es más fácil tener un accidente viajando en coche que en avión pero en el coche no estamos a 8000, 9000, 10000... metros de altitud.

Desde que tengo uso de razón siempre he tenido miedo a las alturas. Todo aquello que haga que no me sienta segura con los pies en el suelo me produce una amarga sensación interior. Y eso complica mucho la visita a ferias y parques de atraccciones. Y lo hace un poco más aburrido. ¡Cuántas veces no habré tenido que aguantar larguísimos momentos de espera mientras otros disfrutan de las atracciones varias!. Pero prefiero eso a pasarlo mal.

Evidentemente tampoco había querido nunca volar. De hecho tardé 29 años en poder hacerlo y la primera vez fue con unas pastillas de homeopatía en la boca (que eran como no llevar nada), al lado de una pareja que no había visto nunca y en un trayecto Barcelona-Estambul de 4 horas. 4 largas horas. Y no pasó nada. Nada hasta que aterrizó. Simple y llanamente el piloto se estrelló contra el suelo. Buen comienzo, sobre todo teniendo en cuenta que días más tarde volvía a coger otro avión en Esmirna para volver a casa.

Con el tiempo y los vuelos ese miedo fue disminuyendo hasta el fatídico día en que regresé de Rusia. Volvía de Moscú después de haber tenido un encontronazo con unas vigilantes de seguridad rusas que eran como dos moles con mala leche y me esperaban 3 horas y media de viaje. La mala suerte me puso un ruso a mi izquierda y tres delante y unas turbulencias largas y que hicieron que mis nervios se pusieran a flor de piel. Y esos rusos bebiendo ginebra sin parar y de pie aunque hubiera turbulencias fuertes. Cosas de la madre Rusia. El caso es que una cosa unida a la otra hizo que el espanto regresara.

Después de ese viaje he hecho otros tantos, algunos de muchísimas horas, y siempre me invade el miedo días antes de pisar el aeropuerto. Y ahora estoy en una de esas etapas en las que ya voy pensando que en unos días tendré que volar a Frankfurt y desde allí me esperarán unas 7 horas hasta Delhi. Serán horas de no pegar ojo, de ir pensando continuamente si habrá turbulencias, temiendo a las tormentas o al viento demasiado fuerte. Cualquier cosa que pueda pasar ahí arriba se magnifica. Total, el tren que cojo cada día para ir y venir del trabajo se mueve mucho más.
No, no he pensado en hacer terapias de ningún tipo aunque sé que se hacen y que en algunas personas son eficaces. Incluso vi a una señora con mi mismo problema cuyo ejercicio final para superar el miedo a volar era hacerlo... en avioneta. Horror. Es mejor sobrellevarlo como buenamente se pueda, entretenerse con una revista o una película y pensar en otras cosas, agradables si puede ser.

He escuchado a muchas personas compartir mi mismo miedo, algunas que nunca se han subido a un avión y otras que han dejado de hacerlo después de un tiempo volando sin miedo. ¿Qué me deparará pues el futuro a mí?. ¿Conseguiré superarlo?. ¿Seré alguna vez capaz de dormir aunque sólo sean unos minutos?. Eso espero porque es horrible.